Quiosco de Sigüenza en Guadalajara

En esta ocasión Maribel se ha ido hasta Guadalajara.

Sigüenza es un municipio y localidad de la provincia de Guadalajara enmarcada en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Pertenece a la comarca de la Serranía y tiene el título de ciudad.

Estuvo poblada por celtíberos, romanos, visigodos o árabes debido a su situación estratégica en el norte de la provincia.
Hay tres espacios naturales protegidos donde abunda el pino, la encina, la retama y el espliego y por su termino pasan los ríos Henares, el Dulce y el Salado.
Su imponente castillo, que domina el pueblo, es hoy parador. La catedral es de obligada visita para admirar la estatua-sepulcro del Doncel y sus tres rosetones y las calles de su casco viejo nos trasladan a los siglos desde el XII al XVII.

Y una Alameda también digna de mención donde se encuentra el objeto que nos ocupa. Es un parque con más de dos siglos de vida de estilo neoclásico, romántico y melancólico circundado por una pequeña barbacana y al que se entra por dos grandiosas puertas de piedra.

Ilustres visitantes pasearon por sus avenidas a la sombra de sus árboles, Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Pío Baroja, Unamuno, García Lorca, Giner de los Ríos o Ramón y Cajal. En 1907 se levantaron los primeros quioscos de bebidas para refrescar las calurosas tardes de verano y la banda amenizaba los paseos de la gente en un escenario de madera.

Hasta 1930 no se edifica por fin un templete de música de estilo vanguardista. Y ese mismo año el ayuntamiento autoriza a Agustín Hervás la construcción de un quiosco de piedra que bautizan con el nombre de “La Alegría” pero en régimen de alquiler por 50 pesetas al año.
Durante la guerra civil la Alameda sufre considerables daños por lo que al terminar ésta es necesario reformarla, al igual que el quiosco que una vez remodelado se rebautiza con el nombre de “Agustín”.

Conserva gran parecido con el anterior, techumbre de seis lados en madera, un bajo con puertecilla donde antiguamente se guardaban los instrumentos musicales y la plataforma con barandilla de columnas cerrada con una puerta a la que se adjunta una escalera cuando se va a usar. Está muy bien conservado de pintura, el negro sobre el banco le da más elegancia y alegría al conjunto.

La pista de baile que tiene a sus pies todavía se utiliza en las fiestas patronales. Según parece también la utilizan para pista de patinaje. Os imagináis patinar mientras la banda toca en el quiosco?

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